Pieza
Sor Anna de San Francisco
Anónimo
Siglo XVIII
Óleo sobre tela


Alto: 92 cm
Ancho: 68.5 cm

Sor Anna de San Francisco
INAH-Museo Nacional del Virreinato

Monja dominica retratada de cuerpo entero; viste hábito, toca y escapulario blancos, cinturón de cuero negro y velo del mismo color. Sobre el pecho lleva un sartal de cuentas negra, rematado en una cruz. En el lado izquierdo, y también sobre el pecho, a manera de escudo, aparece una escena de la Natividad sobre un fondo rojo. La mano derecha reposa sobre el pecho, y con la izquierda sostiene una vara de azucenas.

Sor Anna de San Francisco perteneció al convento de Santa Catalina de Siena de la ciudad de México. Gracias a la pluma del ilustre dominico fray Alonso Franco, sabemos que la fundación de este convento se debió a las tres hermanas conocidas como las "Phelipas" pertenecientes a la nobleza novohispana. Estas nobles mujeres ofrecieron sus casas habitación para el convento y sus haciendas para el sustento de las religiosas. Así se logró que, en 1533, en el capítulo intermedio que celebró la provincia dominicana de Santiago, se leyera la bula de SS Gregorio XIII aprobando la fundación. Sin embargo, pasaron muchos años sin que algo sucediera, hasta que, en 1576, fray Gabriel de San José O. P. pidió dos monjas dominicas del convento dominico de Santa Catalina de Oaxaca. Observando el mandato expreso de Gregorio XIII, este convento recibió por titular, en 1593, a santa Catalina de Siena, siendo su primera priora sor Margarita de San Bernardo. Este nuevo convento perteneció a la orden de los predicadores y fue erigido, como casi todos los conventos de la Nueva España, para jóvenes criollas y españolas de buena posición, ya que la dote necesaria para su admisión era de cuatro mil pesos.

Según los escritos del padre Alonso, sor Anna de San Francisco nació en el virreinato del Perú, siendo hija de don Pedro Arias y de doña Catarina de Rivera. A los 15 años abandonó su patria para venir a la Nueva España. Desde esta edad decidió entrar al convento de los padres predicadores. Aquí aprendió a tocar los diversos instrumentos musicales que se usaban en el convento y por muchos años dirigió el coro del monasterio. Se entregó con gran dedicación a la oración y a la penitencia, y se cuenta que se bilocó dos veces, la primera para auxiliar a la portera que se hallaba en grave peligro, y la segunda, poco antes de morir. Su principal devoción fue la del Santísimo Sacramento. Ocupó el puesto de priora y murió de cáncer de lengua, soportando el dolor con gran heroicidad. Según nos narra este cronista, el Domingo de Resurrección alzó la vista al crucifijo diciendo "Ahora Señor", y expiró el 8 de abril de 1635.

La V. M. sor Anna de san Francisco Religiosa exemplar, Falleció el Domingo 8 de abril de 1635 As.

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